SE BUSCAN CABRAS VIOLINISTAS: Sachen
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3.27.2007

Ellos

Ella no quería pasar esa noche sola. Y el solo quería pasarla con ella. La había observado varios días, de lejos, a distancia, como quien mira el cartel de una película que no tiene dinero para ir a ver. Ella había salido esa noche dispuesta a comerse el mundo, y a no volver sola a la cama. El se había encontrado con ella, de casualidad casi. A el le había impresionado su seguridad, esa forma de bailar. A ella no le había disgustado su timidez. Ella se había fijado en su voz, y en la extraña manera de pronunciar las erres. El se fijo en su pelo, en sus ojos, en su cintura y su espalda, que llevaba al descubierto. Ella pudo elegir y lo eligió a el, quien sabe porque, quizás (decía el) fue el destino, quizás (pensaba ella) casualidad. Pero fuera lo que fuera termino probando el sabor de sus besos. De pies en una discoteca, desdibujados entre el gentío y abrazados, con los ojos cerrados y las luces colándose a través de los párpados. Ella no quería estar sola y el quería estar con ella.
Hacia frío en la playa esa noche, o eso al menos afirmo ella. Cierto es que iba en tirantes. No es menos cierto que quería quedarse a solas con el. El no podía ni creer que aquello le estuviera pasando a el, que no lo había ido buscando. La camiseta de ella resulto ser un artífice a prueba de manos hábiles, y entre sonrisas de timidez le pidio que se la quitara. Ella obedeció. La luna les espió por la terraza que días antes ella había asaltado por la fuerza (al abordaje cual pirata) y el la bajo los vaqueros muy despacio por las piernas, recreándose en la vista. Ella perdió la vergüenza ante la admiración de los ojos de el. Y con la luz apagada mantuvieron un dialogo de pieles, que, al final, son los únicos sinceros. Ella se sorprendió cuando el sol les alcanzo sin haber dormido un segundo, y se maravillo de no tener sueño. Le dio un beso y dijo adiós. Pero el tenia otros planes y ya la estaba esperando en el pasillo cuando ella, tras abordar su propia terraza (inconsciente, la noche anterior salió sin llaves) se cambio de ropa y se dispuso a desayunar sola. “voy contigo” dijo el. Por respuesta de ella una sonrisa. Y se sorprendió disfrutando su compañía. Y se maravillo de que el disfrutara la suya. Tras ingerir la dosis de cafeína necesaria para seguir subsistiendo sin dormir, se fueron, cada uno a su cuarto, el a dormir, ella a por la toalla para irse a la playa.
Ella paso la mañana con sus compañeros bajo cielos seminubosos, tostando un poco mas su piel ya morena. Sin dormir, sin tener sueño. Y entre risas, bromas, olas y toallas se sorprendió a si misma acordándose del muchacho de la noche anterior. “basta” se ordeno a si misma. De nada sirvió. El la vio en la comida pero no la dijo nada. Ella ni le vio. Pero después vagueando en su terraza le vio dos mas allá. Una sonrisa. “estoy sola” dijo ella. No hizo falta mas. “quiero estar contigo” dijo el entre arrebatos de timidez. Ella sonrió, indulgente, pensado “esta loco” pero asintió, sin saber muy bien por que “¿qué haces, insensata?” pregunto una voz en su cabeza. La ordeno callarse. Y los relojes se escondieron y el tiempo lo midió en sus besos. Desgraciadamente paso muy rápido. Y llego la noche, y tanto el como ella querían estar juntos, y no dormir, por no perder el tiempo en tonterías. Y pasaron gran parte de la noche redescubriéndose entre medias sonrisas y te quieros por parte de el dichos sin pensar, por efecto del vino, pensó ella. La playa estaba desierta, pero en las calles había gente que gritaban verdades que ella sospechaba pero no quería saber. Que fácil es hacerse la sorda en ocasiones.

3.13.2007

Changes

Me hallo en proceso de corregir entradas antiguas y etiquetarlas. Cuando todo este decente, volvere. Estad atentos.

5.24.2006

Erase una vez

Voy a contaros un cuento, de princesas, aprovechando que mi amiga Diana se pregunta porque las niñas ya no quieren ser princesas, para demostrarla que si, que aun quieren, pero se les ha olvidado hasta a ellas.
Nuestra princesa fue una niña solitaria y pensativa, que vivio encerrada en su castillo leyendo historias de principes con diferentes tonalidades de azul. Hasta que un dia decidio buscarse uno para ella y solo para ella. Y paseando por el estanque, una ranita le prometio el mundo a cambio de un beso, pero esa ranita se fue y la princesa lloro tanto por haberse vendido tan bajo, que juro no querer saber mas de principes ni de ranas ni de estanques. Pero un par de años mas tarde, esta princesa conocio una ranita nueva, muy mona al principio, y decidio darla una oportunidad. Y durante un tiempo, la princesa estubo muy contenta de su decision, pero despues vio que ese principe azul tambien desteñia, y no era lo que ella soñaba de pequeña. Y cuando ya las cosas estaban muy malitas y nada podia arreglarlo y mas que principe eso era ya una farsa, aparecio por el horizonte un principe, de los de caballo y espada, y la princesa se prendo el al instante y juro amarle toda su vida, y le dio su alma y lo poco que quedaba de esperanzas en ella. Pero el principe no hacia mas que irse de cruzadas, y la princesita se sentia muy sola, porque su principe azul no la queria como ella a el. Y como se sentia sola, buscaba compañia en los diferentes bufones de la corte, pero ninguno lograba entreternela, y mucho menos hacer que se olvidara de su principe, de su caballero, habitante en lejano castillo. Asi que sacando de tripas corazon la princesita le dijo adios y procuro olvidarle. Tarea nada facil. Y como veia que era imposible sacarle de su alma, la princesita tiro por la ventana todos los sueños, junto con los cuentos que leia de pequeña, se juro olvidarse de principes y vivir lejos del castillo, asique saco del armario los zapatos de tacon y su camiseta de la suerte, cerro con llave por fuera y la guardo en una priedra, dejo dentro, cual en caja de pandora, las esperanzas infantiles que soñanaban con principes azules. Y se fue a vivir cerca del estanque, y se dedico a besar ranas y a soltarlas antes de que se convirtieran en principe, porque sabia que todos, antes o despues, terminarian destiñendo, y no queria llevarse mas desilusiones. Hubo algun momento que creyo haberse dejado vencer, pero no, todo fue falso. Y asi vivia la muchacha (ya dejo de ser princesa cuando empeño la corona a cambio de tres besos mas y un poquito de cariño) creyendo que era feliz, creyendose dueña de su vida, sin dejar que nadie se le acercara, pues sabia que solo lograria sufrir mas al final.
Y entonces, cuando estaba con otra (en principio) insignificante ranita, esta la miro a los ojos, y alli, ante ella, se transformo en principe antes de que tuviera tiempo de reacionar, y le robo el corazon con su sonrisa y con la promesa, dias mas tarde, de que el adios no seria definitivo.... Y la princesa busco bajo todas las piedras buscando la llave de sus sueños. Pero no la encontro, y se pregunto si ella que no tenia ni castillo ni corona se merecia un principe tan bueno, y si ese principe, que prometia no desteñirse jamas, no acabaria yendose con otra princesa mas digna de tal nombre......
 
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